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¿Cómo corregir una salsa?

Realizar una salsa, parece ser una tarea de lo más sencillo y cotidiano, pero ¿qué ocurre cuando queda demasiado picante, salada o ácida? En #GastronomizateMX te vamos a dar algunos tips que puedan ayudarte a salvar tu comida, ahorrar tiempo y desde luego, evitar desperdiciar alimentos. 

Exceso de acidez
Hay ocasiones en las que, aún siguiendo una receta al pie de la letra, el resultado puede no ser el esperado. Sucede a menudo cuando se utilizan ingredientes como vinos, algunas frutas o tomates, cuya acidez puede variar bastante y eso afecta considerablemente al sabor final de la receta hasta el punto de que nos podemos llevar un chasco al probar el plato terminado.

Si nuestra salsa ha quedado demasiado ácida hay dos formas de arreglarla con las que se consigue corregir ese exceso de acidez de forma muy eficiente y sin apenas afectar al sabor del plato.

•Agregar Azúcar
El truco más conocido y, de hecho, muchas recetas ya lo incluyen como ingrediente es añadir una pequeña cantidad de azúcar, preferiblemente moreno, espolvorearlo como si estuviésemos echando sal sobre la salsa y cocinar unos minutos a fuego bajo para evitar que se queme el azúcar. Insisto en que hay que empezar echando muy poquita cantidad y probando hasta dar con la cantidad que hace falta, porque el exceso de acidez no siempre será igual y porque si nos pasamos nos quedará demasiado dulce.

•Agregar bicarbonato
Puede darse el caso de que no podamos tomar azúcar o no nos interese o no nos guste que las salsas tengan ese punto dulzón, otro ingrediente que puede utilizarse para neutralizar la acidez es el bicarbonato, y lo usaremos de la misma manera, con la salsa a fuego lento, añadiremos una pizca de bicarbonato en forma de lluvia, mezclamos, probamos, y repetimos el proceso hasta que la salsa haya perdido la acidez necesaria.

Ambos trucos son realmente efectivos y es bueno acordarse de ellos. 

Exceso de picante
Tu salsa puede quedar demasiado picosa por razones que no necesariamente tienen que ver con tu receta o procedimiento. Generalmente, esto sucede porque los chiles que utilizaste estaban mucho más picosos de lo que imaginabas. En un intento por salvarla, hay muchos que agregan agua y sal, pero en vez de arreglarla, terminan con una mezcla desabrida y aún picante.

•Agregar más del ingrediente base
Agrega aproximadamente una mitad más en proporción a lo originalmente añadido.

•Agrega un poco de crema
Sin duda, es una decisión complicada, pero si estás dispuesto a modificar la textura y el color, puedes añadir dos cucharadas de crema para diluir el picor. No será lo mismo, pero tendrás una muy buena opción para complementar tu pasta o carne. Esta opción se recomienda cuando tu salsa es el complemento de algún platillo.

•Agrega cilantro
Mezcla cilantro y unas gotas de limón. Añadir estos ingredientes reducirá el sabor picante sin cambiar mucho la preparación. Le dará un toque más fresco y el picor reducirá considerablemente.

•Clona tu receta
Si no estás dispuesto a cambiar tu receta original, lo mejor es que hagas otra tanda de salsa sin nada de chile o condimentos y las mezcles. Tendrás suficiente salsa para varios días, pero bien, puedes utilizarla de diferentes formas para variar tus platillos favoritos.

Otros problemas
Demasiado líquida: si el problema es que nos ha quedado demasiado líquida la salsa, la mejor opción es retirar los ingredientes sólidos, para a continuación es reducir el exceso de líquido y a fuego alto hasta que se vaya reduciendo. Después volvemos a incorporarlo a nuestro plato.

Salsa con grumos: la mayoría de las veces la causa de encontrar grumos en nuestra salsa es que la harina no se ha cocido correctamente al principio. Otro de las causas es que hayamos calentado demasiado rápido una salsa que se encontraba fría, para deshacer los grumos la mejor opción es batir nuestra salsa con la batidora y colarla sobre un nuevo recipiente, para volver a calentarla a fuego muy lento.

Salsa insípida: para corregir una salsa clara tenemos varias opciones como añadir una pequeña porción pastilla de caldo de pollo o vino blanco (dejar evaporar levemente a fuego bajo). También podemos incorporar una pizca de alguna especia como nuez moscada, cayena, hierbas frescas, o una pequeña porción de mantequilla justo antes de servirla para darle un toque final. En una salsa más espesa, tendremos la opción de incorporar concentrado de tomate, unas gotas de tabasco, salsa inglesa o mostaza.

Salsa salada: si hemos agregado demasiada sal a nuestra salsa, la mejor opción es rectificarla añadiendo una pizca de azúcar, que conseguirá atenuar el exceso de sal. Otra opción es sumergir unas rodajas de patata cruda pelada y esperar que estén cocidas antes de retirarlas. Las patatas se encargarán de absorber el exceso de sal.

Salsa con demasiada pimienta: la solución es añadir una pequeña cantidad de nata líquida, que atenuará el sabor.

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